Dos campanas suenan al unísono en
Cuexpala, Puebla. La primera, pequeña, marca el paso de un Jesucristo que
parece cobrar vida, con la cruz a cuestas, una rodilla y una mano en el piso, y
el rostro refleja el dolor por los pecados del mundo. La otra campana más
grande en la torre, avisa al pueblo el inicio del recorrido anual de su imagen
hacia el pueblo hermano. Nadie sabe cuándo inició, pero así ha sido cada año, dos
pueblos unidos por la fé recorren un camino polvoso, como remarcando esas
huellas que están pintadas sobre el lienzo de Cuetzpala, un documento que
alcanzó esta generación y que fue hecho hace más de 500 años.
Como en Calmeca, para salir o
entrar al pueblo hay que pasar por el agua, y aquí se llama Río Ahuehuyo, con
sus ahuehuetes milenarios parecen echarnos la bendición simbólica. Arriba las
nubes se hacen grumos anunciando la entrada del invierno, abajo los grumos de
gente se forman atrás y adelante del contingente principal donde la música de
viento y los rezos se unen al sudor de quien se ha prometido meter el hombro
bajo el madero por la manda, por el agradecimiento o por la penitencia, aunque
cada quien lo medita en su caminar.
¡Perdona a tu pueblo señor!
Perdónalo porque detrás de los cerros hay mucha fe, pero también no la hay, porque
somos humanos en la lucha constante por hacer el bien. Por momentos la palabra
gracias se multiplica por la bondad de los hermanos que regalaron un bocado y
un vaso de agua, pero ese sentimiento pronto se queda atrás, en la dura cuesta
los pies resbalan y el paso se hace lento con las horas de mayor calor
ambiental. El cuerpo suda, las piernas duelen, sobre todo para quien carga con
la sagrada imagen, pero la cima es la recompensa donde se avivan las esperanzas
y se recarga el cuerpo, por eso lo llaman “El descanso”.
Cuando las dos torres azules se
ven a lo lejos y el paso es más suave, vuelven las sonrisas, sobre todo de
aquellas que han venido de otros pueblos, las que han hecho el viaje para
acompañar al Señor, se hacen amigos de la visita, cuando ellos son quienes nos
visitan.
